NUEVA YORK (AP) — Cuando Pam Bondi asumió como secretaria el año pasado, influencers conservadores, detectives de internet y otros que querían que el gobierno revelara todo lo que sabía sobre Jeffrey Epstein pensaron que podrían tener a alguien de su parte en el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
También lo pensó Jess Michaels, una de las mujeres mujeres que han dicho que fueron agredidas sexualmente por el fallecido financiero y delincuente sexual condenado, con una lista de poderosos amigos en los negocios, la política y más allá.
“Pensé ‘Bueno, quizá una mujer que asuma este cargo consiga, por fin, que se sepa la verdad’”, recordó Michaels el jueves, después de que el presidente, Donald Trump, anunciara que Bondi dejaba su puesto.
“Tenía esta oportunidad de ser una heroína y de hacer realmente lo correcto por las sobrevivientes de violencia sexual y trata”, manifestó Michaels. “Y eligió no hacerlo”.



































